miércoles, 22 de enero de 2014

VOY POR UN SUEÑO, YA VUELVO.
Santiago-Puerto Montt (16-22 Enero 2014)

Sin compromisos laborales, me enfoqué en usar los días que me quedaban para realizar trámites menores y algunas compras de cosas imprescindibles. Para terminar la semana, voy a la quinta región del país para asistir a la defensa y aprobación de tesis de mi amiga Pilar Johnson, ocasión que sería la última vez en vernos hasta mi regreso del viaje. Días después viajo hasta el sur del país para despedirme de mis amigos y familia.

Llega el día 21 de enero, fecha de mi cumpleaños número 27 y coincidentemente, mismo día de ceremonia de graduación del magíster en Valparaíso, acto al cual no asisto. En casa de mi familia, preparo a quienes se convertirían en mis compañeras incondicionales durante todo el siguiente año(mis mochilas) y una hermosa cena junto a mis padres(Viviana y Arturo) y hermanas(Rocío y Monserrat), me despido de ellos y bajo hasta el terminal con mi papá a esperar la hora de partida del bus rumbo a Santiago, donde pasaría los días previos al cruce de la cordillera hacia la ciudad de Mendoza. El reloj marcaba las 21 hrs y el tablero indicaba la salida, momento en que conversamos las últimas palabras y nos reunimos en un emotivo abrazo donde expresamos todo ese gran amor que existe entre un padre y su hijo, en este caso, mi mejor amigo. Con sentimientos encontrados, por un lado con la tristeza de no tener la oportunidad de visitar a mi familia en un largo tiempo y por otro con la inmensa alegría de saber que estaba por comenzar a cumplir un sueño, tomo asiento en la parte delantera del bus e inicio viaje. La noche caía y las luces de la ciudad que veía por la ventana me invitaban a descansar un momento para renovar energías y despertar con un nuevo amanecer .


Temprano, llegué al terminal sur donde me quedé esperando a Giovanna quien venía viajando toda la noche desde su natal Temuco. Debido a un retraso en el itinerario y por consiguiente una demora en el tiempo de viaje, finalmente aparece y nos vamos en metro a la casa de mi tío en la zona sur de la capital. Luego de un poco más de una hora, llegamos a destino, dejamos las mochila y almorzamos todos juntos, para más tarde y caída la noche, realizar una última celebración de despedida antes de partir a Argentina al día siguiente. 

En la tarde del día 23 de enero preparamos nuestras mochilas y cajas con libros(para el proyecto educativo que formaba parte del recorrido de AEB) que llevaríamos con nosotros en el viaje. Con las cosas listas, nos despedimos de mi prima Geraldine y comenzamos el recorrido hacia el terminal sur donde debíamos abordaríamos la van hacia Mendoza. 

Esperamos la hora de la salida, instancia en la que decidimos ocupar todas nuestras últimas monedas en la compra de golosinas, decisión que más tarde lamentaríamos ya que no contábamos con dinero de nuestro país para intercambiar. Nos subimos en la van en los asientos que marcaban los boletos(comprados con bastante anticipación), cuando sorpresivamente nos dicen que nuestros boletos no están pagados y por ende no podíamos viajar(sumado a que una señora afirmaba tener los mismos boletos que nosotros y nos quería quitar los asientos). Con los ánimos un poco alterado por la insólita e inesperada situación que estaba sucediendo y el mal trato por parte de uno los funcionarios de la empresa hacia nosotros(los clientes), nos bajamos de la van y vamos hasta la oficina de la empresa, donde nos reiteran que tenemos que cancelar(nuevamente) el boleto o no viajaríamos. Indignado y con firmeza, le digo una vez más que los boletos están pagados y que no pensaba dar un peso más. Mientras el encargado realizaba una serie de llamadas tratando de buscar una explicación del problema, el reloj avanzaba y el viaje comenzaba a presentar un atraso considerable. Después de una nueva conversación y aún sin estar convencido, accede a nuestro reclamo y volvemos a la van para empezar el recorrido hacia tierras argentinas, en el que sería nuestro primer cruce fronterizo.

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