jueves, 4 de julio de 2013

PRIMEROS ENCUENTROS
Córdoba (04-11 Julio 2013).

Durante los meses que siguieron me mantuve en “La Joya del Pacífico” con la tarea de finalizar la tesis, pero diariamente realizaba pausas para juntarme con amigos, jugar fútbol en el CAJU, salir a caminar, conversar largamente a través de internet con mis nuevos(as) compañeros(as) de viaje, aunque solo a la distancia, instancias en las que además de conocernos y pasar un momento ameno lo utilizábamos para ir organizando detalles de la travesía.

A medida que avanzaba el calendario, el grupo fue creciendo y en un momento éramos más de una veintena de soñadores de distintos lugares de Hispanoamérica: Argentina, Chile, Colombia, España, México, Paraguay, Perú tenían un lugar reservado en el bus, aunque la gran mayoría provenían del otro lado de la cordillera(principalmente Buenos Aires, Córdoba y San Juan), ventaja que aprovechaban para reunirse cada cierto tiempo en sus localidades y que les servía para irse conociendo y afiatando, privilegio que no podíamos disfrutar “quienes estábamos lejos”.


Mi primer encuentro “real” con América en Bus sucedió con la visita a la casa donde vivía en Valparaíso por unos días de Melina(viajera argentina que fue parte del listado inicial de viajeros pero que finalmente decidió salir de forma independiente a recorrer Latinoamérica), como parte de su períplo que ya llevaba varios meses visitando la patagonia argentina y el sur de Chile, oportunidad donde celebramos su cumpleaños, recorrimos Valparaíso y alrededores, sumado a largas conversaciones sobre viajes y nuestros sueños. Días más tarde seguiría ruta al norte de Chile, reencontrándonos nuevamente el mismo año en el Valle de Elqui(Chile) y el año 2014 en la ciudad de Cuenca(Ecuador).

Pasado un tiempo se definió la fecha y lugar de la primer reunión masiva de los tripulantes de América en Bus: fue elegida la localidad de San Marcos Sierra en Córdoba(Argentina) entre los días 5 y 7 de Julio. A pesar que inicialmente se había expresado que no era imprescindible que viajara al encuentro por estar fuera del país y los gastos que implicaba desplazarme hasta allá, hice el esfuerzo y compré el boleto de avión que me llevaría por una semana a la capital del fernet para juntarme por primera vez con mis futuros compañeros de viaje .


Llegó la primera semana de Julio y con ello la ansiada fecha del encuentro. Con la tranquilidad de haber dejado el trabajo de tesis casi completo, hice mí mochila y tomé bus a Santiago rumbo al aeropuerto, con destino final la ciudad de Córdoba donde me iría a recibir Diego Pereyra, tripulante del bus y rústico viajero experimentado. A las 14:20 hrs del día cuatro de Julio el avión comenzó a avanzar por la pista. Cerca de las 17 hrs se apagan los motores, mientras por los parlantes se anuncia la llegada a tierras argentinas, tras un breve y tranquilo vuelo donde pude observar la majestuosidad de la cordillera de los Andes desde lo alto. Dejando atrás los trámites de migración y la revisión de la mochila, salgo a la sala de espera donde me encuentro con Diego y Celeste Carreras(quien viajó días antes desde Paraguay).

 
Instalado en casa de Diego y familia, poco a poco fui sintiendo la afamada hospitalidad de nuestros vecinos, aunque sin estar excento de algunas bromas por la clásica rivalidad entre argentinos y chilenos, principalmente en el fútbol. Días después éramos varios los viajeros reunidos bajo el mismo techo además del anfitrión: Ivonne Molina, Bettina Torres, Gabriela Álvarez(gestora de la idea del viaje), Gustavo Cubilla y mí persona. Los días previos a la reunión de todos en San Marcos Sierra(distante 130 kms de la ciudad de Córdoba), realizamos distintos paseos por la ciudad y nos juntamos a compartir con otros compañeros córdobeses como Pablo Francisco(otro de los gestores de la idea), Gonzalo Francisco(su hermano), Marcos Rodríguez y Guadalupe de la Peña. Posteriormente llegaría desde Buenos Aires(en autostop) Alexis Aguilar, quien tuvo que ser auxiliado pues el transporte que lo traía lo dejó en las afueras de la ciudad. De esta manera, el proyecto iba tomando forma y por primera vez(en mí caso) podía conversar frente a frente con quienes serían mis futuros compañeros(as) durante un año al interior de un bus por las rutas de nuestro continente. El sueño comenzaba a materializarse y las horas antes del gran encuentro grupal iban desapareciendo, al mismo tiempo, que las expectativas y el entusiasmo aumentaba.

La cuenta regresiva quedó en cero, por lo que arreglamos nuestras cosas y nos fuimos a la ruta rumbo a San Marcos Sierra, transcurso donde pude apreciar la hermosura de esta zona a pesar de la alta velocidad que llevábamos en el auto. Al llegar nos instalamos frente a la plaza principal en unas cabañas que habían sido arrendadas para la ocasión. Finalmente llegaron en auto “Los Sanjua”: Gimena Rodríguez, Laura Cocinero, Verónica Aravena, Diego “Negro” Gómez y "la vecina" Agustina Pérez desde Mendoza. Estábamos todos(salvo Miguel y quienes vivían fuera de Argentina): la aventura estaba por comenzar.


Los días juntos pasaron rápidamente pero se aprovecharon a lo grande: tuvimos ocasión de conocernos, compartir nuestras primeras comidas en comunidad, sentirnos cerca unos con otros, mostrar una ruta de viaje(por lo menos Diego Gómez lo intentó en un mapa), definir ciertos objetivos y fechas claves para el viaje, pero por sobretodo, nos sirvió para alimentar nuestro espíritu aventurero y creer que aquel sueño que leímos en internet meses antes podía ser realidad si cada uno de nosotros ponía su granito de arena. El ambiente era festivo, se notaban las ansias y las ganas de viajar en cada uno de nuestros rostros. Regreso a cada una de nuestras ciudades con el pecho hinchado y felicidad en nuestros cuerpos. A pesar de no contar aún con el bus físicamente, alcanzaba mayor significado la frase que tantas veces repetíamos: América en Bus, cada vez más cerca.



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