lunes, 28 de octubre de 2013

ÚLTIMOS MESES
Santiago- Valparaíso (Agosto-Diciembre 2013)

Era finales del mes de agosto y ya con la tesis lista, consigo un trabajo a tiempo completo de lunes a viernes en una empresa de capacitación a distancia en la comuna de Providencia de la ciudad de Santiago (previo a la entrevista me corté el pelo luego de siete años para no sufrir con el alta calor de la capital y ya en ella tuve que omitir el viaje que iba a realizar ya que en otro caso las posibilidades de ser contratado se esfumaban). Con algo de pena, dejo el querido puerto de Valparaíso y me voy a vivir a casa de mi tío Javier y familia en Santiago, hogar donde viviría hasta enero del año 2014 cuando salga al descubrimiento de nuestro continente.

Las siguientes semanas transcurren sin novedades en una rutina que se repetía constantemente: levantarme a las 6 am para ducharme, desayunar y caminar hasta la estación del metro Plaza Puente Alto antes de la hora punta para evitar la alta congestión y sus consiguientes consecuencias. Llegada al trabajo, lugar donde paso hasta las 18:30 hrs y luego de regreso a casa en un servicio de metrotren repleto y caótico, por lo que optaba por caminar y recorrer las calles de la capital hasta cerca de las 20 hrs, horario donde bajaba la confluencia de pasajeros y el servicio de transporte estaba más expedito. Terminado el viaje en metro, me esperaba una breve caminata hasta la casa, la cena y dormir hasta el día siguiente. Los meses siguiente añadiría a mí rutina, un viaje todos los viernes a la salida del trabajo hasta la ciudad de San Felipe, donde pasaba la noche y, bien temprano al día siguiente, volvía a la localidad de Los Andes donde realizaba clases de matemática en un preuniversitario. Esta última actividad, me ayudaba a aumentar mis ahorros mensuales.

En cuanto al viaje, seguíamos preparando los detalles mediante internet y, en Argentina, Pablo se esmeraba por conseguir un bus que comprar y luego acondicionar como “bus-home” para vivir en su interior durante un año. Durante la primera semana de septiembre, Pablo(ya retirado de su trabajo en una empresa de telecomunicaciones) trae a Córdoba un bus Mercedes Benz del año 1995 que había localizado un mes antes en Río Hondo y una semana más tarde lo compra, con lo que se daba un gran paso y quedaba la larga y ardua tarea de alistar la máquina en tan solo cinco meses. Poco a poco, con ayuda de algunos de nuestros compañeros de viaje, familiares y amigos, al compás del vino, fernet y asados, Pablo trabaja día y noche mentalizado en dejar a Wayra(así fue bautizado el bus y significa “vientos de libertades” en aymara) lo mejor posible. Sacar la tierra acumulada, desmantelar el interior, pintar, instalar electricidad, revisar el motor, división de espacios, construcción de “cuchetas”, instalar un baño, entre otras, eran tareas pendientes que demandaban un gran ingenio y dedicación para encontrar una solución óptima en el breve plazo y acorde a las pequeñas dimensiones del bus y gran cantidad de soñadores que vivirían en él. El sueño comenzaba a tomar forma.


Salvo unas pequeñas vacaciones en el Valle del Elqui con motivo de la celebración de fiestas patrias, todo sigue normal: de lunes a viernes en Santiago y el día sábado en Los Andes. En Octubre recibo un correo electrónico anunciando la fecha para la defensa de la tesis de Magíster: 28 de octubre era el día elegido. Los días pasaban y desde Córdoba llegaban buenas noticias respecto al avance en los trabajos en Wayra, al mismo tiempo, que se iba definiendo el grupal final de viajeros que seríamos parte de la aventura(algunos se retiraban y otros se incorporaban). Llegado el día 27 de octubre, pido permiso en el trabajo y viajo a casa de Constanza Guajardo y su mamá Elena Jordan en Villa Alemana (localidad distante una hora de Valparaíso), para preparar la defensa de la tesis para el día siguiente, la cual supero de excelente forma, con lo que daba por concluídos mis estudios pendientes desde el año 2012. Para celebrar, viajo unos pocos días a Argentina para compartir nuevamente junto a algunos de los compañeros de viaje en las ciudades de Mendoza y San Juan.


Las modificaciones en Wayra eran cada vez mayores, pero aún existía cierta incertidumbre sobre quiénes ocuparían las vacantes restantes en la nómina final de viajeros, motivo por el cual se realiza un llamado a través de internet y se me encarga la tarea de contactar y entrevistar (en una especie de casting) a Giovanna Morillo, una joven de Temuco(distante unos 670 kms de Santiago) que envió una solicitud para el ingreso al grupo. Mientras tanto en Argentina Pablo haría lo mismo. El día sábado 23 de noviembre, bajo un arduo sol en la capital del país, nos juntamos con Giovanna en la terminal de buses para luego ir a almorzar y conversar al mercado. Más tarde tras caminar por la ciudad y algo perdidos (ninguno de los dos conoce muy bien Santiago), llegamos al bar “Quita Penas” donde nos sentamos a conversar un poco más antes que caiga la noche, ocasión en la que compartimos mesa junto a dos clientes habituales del lugar(Luis y Gonzalo), con quienes fuimos tolerantes al inicio, pero poco a poco fuimos perdiendo la paciencia. Tras retirarnos del lugar, nos despedimos con Giovanna a quien comprometí una respuesta en el corto plazo. Al llegar a casa le escribiría:

“Buenas noches compatriota.
Un gustazoo haber compartido la tarde de hoy junto a tí y conversado "con detalles" lo del viaje y de la vida.
En estos momentos dejaré procesando el computador con la información recopilada, lo bueno (cocina, traducción, espírirtu de viaje, entre otras) y lo malo (borrachos, desconocidos, alcohólicos, no comparto cama y siete más que no recuerdo).
Prontamente estarán los resultados a través del SERVELAEB (Servicio Electoral de América en Bus), atenta a la información.
Agradeciendo la visita, los regalos (¿sobornos?), esperando seguir en contacto y deseando un buen viaje de retorno a las faldas del cerro Ñielol, me despido.
Un abrazo pequeña.
Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz......
pd: ¿qué será de Luis y Gonzalo Salinas?
pd2: para la otra nos ubicamos en Santiago.”

Al otro día Giovanna respondía:

“Buenas tardes! Disfruté harto el encuentro de ayer, superó mis expectativas y me sentí cómoda, menos al final cuando ya me quería ir y Gonzalo me hacía preguntas un poco descuadradas jajajaa Ojalá estén vivos los amigos xD Supongo que los puntos en contra, como dice el dicho "si no recuerdo, no pasó", no valen si no te acuerdas.
Estaré atenta a la respuesta, e independientemente de cual sea, espero sigamos en contacto para volver a recorrer Santiago y conocer lugares tan turísticos como los de ayer jajaja 
Un abrazo.”

Unas semanas más tarde y mientras Giovanna se encontraba en un concierto música, la contacto por celular para confirmar su bienvenida a bordo de Wayra y la travesía por Latinoamérica. Por otro lado, en Argentina se sumaban al grupo de soñadores: Patricia Ari Moyano, María Celeste Barilari y Rodrigo Orozco. La lista final estaba completa.

El mes de diciembre es sinónimo de celebraciones y varios días feriados, motivo que ayudó a botar rápidamente las hojas del calendario y, como consecuencia, acercar la fecha de partida. Mientras en Argentina trabajaban arduamente en Wayra(que a estas alturas ya era el hogar de residencia de varios soñadores), en Santiago aprovechaba el tiempo al máximo para afinar detalles del viaje. Tras festejar navidad en casa de mis tíos en Santiago, me traslado a casa de Macarena y “Cote” a la ciudad de Valparaíso para celebrar el Año Nuevo junto al mar, disfrutando una vez más un espectáculo pirotécnico que se encuentra entre los tres más grandes del mundo. El 2014 había llegado, solo restaba un mes para la partida y había un escollo por saltar: notificar del viaje en el trabajo y renunciar a éste.



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