jueves, 23 de enero de 2014

AL OTRO LADO DE LA CORDILLERA.
Mendoza-San Juan-Córdoba (23-31 Enero 2014)

Acomodados en nuestros asientos empieza el andar de la van. Tras salir de Santiago y pasar Los Andes, llegamos a la oficina de migraciones de ambos países, donde sellamos por primera vez nuestros pasaportes, en un acto que se nos volvería costumbre los meses siguientes. Posteriormente tuvimos que esperar largamente para la revisión de nuestras mochilas y cajas por parte de Aduana, donde deseaba no tener problemas en el ingreso de la gran cantidad de libros y una tablet nueva que llevaba conmigo. Finalmente, no hubo inconvenientes, estaba todo listo y seguimos avanzando en la algo desolada ruta a esas horas de la madrugada. 
 

Arribamos con un gran retraso al terminal de Mendoza y luego llegamos a casa de Agustina(“la vecina”, que también viajaría con nosotros en Wayra), quien nos estaba esperando desde tempranas horas. En esta ciudad pasamos tres días conociendo, compartiendo y acostumbrándonos al intenso calor de la zona junto a Giovanna antes de seguir ruta a la ciudad de San Juan, distante 191 kms de Mendoza, reconocida a nivel mundial por la calidad de sus vinos y marcada por el gran terremoto(7.8° en la escala de Richter) que asotó la ciudad el día 15 de junio del año 1944(información detallada de la tragedia, así como una recreación de lo ocurrido se puede vivir en el simulador del Museo de la Memoria). Llegamos a la terminal de buses donde nos fueron a buscar y nos dirigimos a casa de Gimena Rodríguez(también viajaría con nosotros). El calor reinante era similar o mayor al sufrido días atrás en Mendoza, pero no fue un impedimento para compartir con la familia de Gimena y nuestros otros compañeros de viaje: Diego “Negro” Gómez, Laura Cocinero, Marco Mallamaci, Verónica Aracena y María Celeste Barilari, quien por esos días realizaba una venta de garage(baratillo) en el patio de su casa para reunir fondos. Como forma de difusión del proyecto, tuvimos la oportunidad de ir a las oficinas del principal diario de la ciudad, Diario de Cuyo, donde fuimos entrevistados y luego se publicó una nota sobre América en Bus contando los inicios del viaje, cómo nos conocimos, integrantes, la organización interna, nuestra motivación y objetivos, ruta a seguir, requisitos de salud y algunos otros datos como presupuesto de gastos diarios de cada uno de nosotros y de manera grupal en el mantenimiento de Wayra.


Para el día martes 28 de enero sacamos pasajes en bus hacia la ciudad de Córdoba, destino final de esta etapa “previa” del viaje, residencia de Wayra y “punto de inicio oficial” de nuestra aventura por tierras Latinoamericanas. Nuevamente el viaje demoró más de lo estimado inicialmente, razón por la cual encontramos un tanto aburridos y cansados a nuestros compañeros de viaje Patricia Ari y Diego Pereyra, quienes nos estaban esperando desde tempranas horas según el horario que nosotros le habíamos comunicado previamente. Nos saludamos y cargamos nuestras cosas que traíamos con nosotros desde Chile y otras que nos habían enviado desde San Juan en los autos, luego fuimos hasta una oficina de envíos ubicada a escasas cuadras para retirar una encomienda enviada por Carolina Sosa, para después seguir viaje en forma separada(Diego y Giovanna en un auto, Patricia y yo en otro) hasta Villa Esquiu donde Juanjo, Pablo y Gabriela trabajaban en los últimos retoques de Wayra, nuestro hogar para los próximos meses.



A tan solo tres días de partir esta aventura finalmente estábamos cerca de Wayra, aquel bus que habíamos conocido por medio de fotos y vídeos los meses anteriores y que anhelábamos conocer, aquella máquina que para nosotros tenía un significado mucho más allá que un montón de lata y piezas mecánicas dispuestas ordenadamente para que funciones como medio de transporte, para nosotros era un integrante más de la tribu de viajeros, quizás el más importante, aquel que nos hizo soñar el último año viajando por Latinoamérica. A pesar de las altas temperaturas de esos días(llegó a 46°), esas primeras noches viviendo y compartiendo en Wayra fueron muy enriquecedoras y nos dieron una primera idea de lo que sería viajar junto a otros compañeros en un espacio tan reducido, pero al mismo tiempo, tan lleno de vida y con tantos sueños por cumplir. El calendario avanzaba y el día de la partida estaba a la vuelta de la hoja, tiempo suficiente para realizar a través de Radio Andante la primera transmisión del programa dedicado a AEB, una nota para la televisión, cortarme la parte baja del pie(sangrado que fue detenido usando pegamento de tubería), lucir un mohicano e inauguar la ducha del bus.

 

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