sábado, 8 de marzo de 2014

A ORILLAS DEL LAGO TITICACA.
Copacabana (08-11 marzo 2014)

En las afueras del cementerio, nos subimos a los estrechos y pequeños asientos de un transfer que nos llevó aproximadamente 150 kms más al norte hasta la localidad de Copacabana en las orillas del lago Titicaca, en el lado boliviano de éste (la mayor parte del lago pertenece a Perú). Llegamos de noche a Wayra, donde para nuestra fortuna aún quedaba un poco de guiso de pollo que habían cocinado para todo el grupo y las visitas que se encontraban de paso compartiendo experiencias de viajes (entre ellos, la familia Haciendo Huellas).

jueves, 6 de marzo de 2014

DÍAS DE PAZ.
La Paz (06-08 marzo 2014).

Tras dejar atrás la celebración del carnaval en Oruro seguimos transitando por las rutas bolivianas con el fin de visitar La Paz, pero una vez en El Alto (distante 12 kms) se decidió seguir avanzando haciendo una parada en la localidad de Batallas para posteriormente llegar lentamente hasta las cercanías de Sorata, un hermoso y tranquilo lugar donde estacionamos a Wayra a un costado de la ruta debido al peligro que suponía para el bus continuar avanzando en un sinuoso y empinado camino. Instalados, aprovechamos el día para lavar la ropa y más tarde, preparar un gran guiso de pollo con papas. Al no tener mayores panoramas, la cercanía con la capital (140 kms) y el hecho que Wayra no pararía en La Paz, decidimos junto a Patricia tomar una van e ir para allá, en la que sería nuestra primera salida juntos fuera del bus, desde el inicio del viaje hace poco más de un mes en Argentina.

sábado, 1 de marzo de 2014

CARNAVAL.
Oruro (01-03 marzo 2014)

Poco más de trescientos kilómetros de hermosos parajes llenos de coloridas plantaciones como quinoa y maíz en la ruta que va desde Potosí fueron los que avanzó Wayra para finalmente depositar sus ruedas sobre la ciudad de Oruro, en donde por esos días se estaba viviendo el carnaval más importante del país y que fue declarado Obra Maestra del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco el año 2001. A esta fiesta asisten cada año cerca de 300.000 turistas quienes repletan las galerías para ver desfilar los cerca de cincuenta conjuntos folklóricos vistiendo coloridos trajes mientras realizan sus coreografías en honor a la Virgen del Socavón.