lunes, 21 de julio de 2014

DE BOTERO, ESCOBAR Y JAMES.
Medellín (21-23 julio 2014)

El trayecto desde Armenia a Medellín, que duró cerca de seis horas y media, resultó muy confortable. Asientos reclinables, aire acondicionado, pequeños tablets en cada uno de los asientos para disfrutar de una película o escuchar música, personal de servicio muy alegre y atento, sumado a una pausa en un parador en la mitad del recorrido donde se pudo estar frente al río disfrutando de un buen “Pancho” y “queque” de chocolate, haciendo más grato y menos extenso el viaje.

Mientras avanzaba el bus, desde la salida de Armenia, por las ventanas podíamos apreciar paisajes muy hermosos, de un verde intenso que se acentúaba más con el sol reinante aquella tarde. A medida que caía la noche y nos acercábamos a nuestro destino, el paisaje fue cambiando y lo verde fue remplazado por las luces de la ciudad, que nos daban la bienvenida a Medellín y dejaban pendiente nuestra visita al eje cafetero para más adelante.

Llegados a la terminal, a eso de las 21 hrs, éste estaba casi vacío, salvo la presencia de algunos guardias y la señora del kiosco que se aprestaba a cerrar. Cogimos una cabina y llamamos a José Alejandro, a quien habíamos contactado a través de Couchsurfing y nos recibiría en su hogar. Se acordó juntarnos en el “rompoy”(rotonda) que quedaba situada fuera de la terminal y que nos fijáramos en un twingo gris. Para nuestra sorpresa, gran parte de los autos que pasaban frente a nosotros correspondían al modelo descrito por José, por lo que en más de una ocasión pensamos que era él, pero lamentablemente estábamos equivocados. Finalmente llegó José y nos dirigimos hasta su departamento ubicado en un barrio cerca de la terminal.

A la mañana siguiente nos levantamos y dispusimos a conocer la ciudad, siguiendo los consejos que nos había dado nuestro anfitrión la noche anterior. Nos dirigimos hacia la estación del metro, un servicio muy moderno, limpio y seguro, que nos llevó hasta la estación final donde, y por el mismo precio, tuvimos acceso a los teleféricos que nos llevaron a la parte alta de la ciudad. Desde la estación, a cuya salida se encuenra una gran biblioteca, se puede apreciar una buena vista panomrámica de Medellín, y más arriba, pagando un poco más(que para nuestro presupuesto era excesivo) se encuentra el Parque Arvi, que es un área de recreación y esparcimiento. Para no gastar más, emprendimos el retorno hasta la terminal para averiguar pasajes a Santa Marta


Llegamos a la terminal y averiguamos el precio de los pasajes, los cuales estaban carísimos para nuestro presupuesto pero no teníamos mayor opción, ya que el trayecto hasta Santa Marta es muy largo y hacer autostop estaba muy complicado. Nos encontró la hora de almuerzo, por lo que buscamos un lugar y nos sentamos a comer. En ese momento por la televisión estaban transmitiendo en vivo la presentación del jugador de fútbol colombiano James Rodríguez como nuevo flamante refuerzo del Real Madrid de España, luego de brillar en la Copa del Mundo Brasil 2014 días antes y en un contrato por una cifra cercana a los 80 millones de euros. En el Estadio Bernabeu habían unos 45.000 espectadores, en su mayoría colombianos, mientras en su país se respiraba la “James-manía”, y en general, la gente se sentía feliz de la actuación de su selección en la cita mundialera y no paraba de citar: “ese fue gol de Yepes contra Brasil”.

Tras el almuerzo, caminamos un poco la ciudad, recorriendo el cementerio donde se encuentran varias tumbas de personas ilustres de la historia de Colombia, y además, un monolito recordatorio de los días en que estuvo entrerrado en este lugar el cuerpo de Carlos Gardel antes de ser trasladados a Argentina para su descanso final. También visitamos el jardín botánico, algunas plazas y las afueras de la universidad, regresando a casa en la tarde-noche en una micro del transporte público y, que a diferencia del metro es un sistema bastante lento, donde logramos matar el tiempo de viaje escuchando la discusión entre varios pasajeros y el chofer producto del cambio de recorrido.


Llegados a casa, José nos invitó a salir a los bares de los alrededores y conversar un poco. Nos sentamos en un local y, acompañados de cerveza local junto con empanadas, comenzamos a hablar sobre la historia pasada de Medellín y el presente, momentos en los que José recordaba su juventud, nos contaba cómo su generación había vivido su adolescencia bajo la sombra de Pablo Escobar y las consecuencias que sus actos tenían en la gente cuando se realizaban rodadas y bombardeos a lugares públicos y residenciales. En medio de la conversación e impulsado por la coyuntura de la ciudad, nos dice: “díganle a la gente que esta es la tierra de James”.

Al día siguiente nos levantamos y fuimos nuevamente hasta la estación del metro, para llegar a la Plaza Berríos e ir luego al Paseo de Las Esculturas de Botero donde se lucen obras del famoso artista en un área de reunión de turistas y comerciantes, quienes aprovechan la oportunidad para vender toda clase de recuerdos con réplicas de las obras. A un costado se encuentra la Casa de la Cultura y, al fondo, la entrada al Museo de Antioquia.


El museo de Antioquía contiene en su interior una gran colección de pinturas y esculturas donadas por Fernando Botero y otros artistas de todas partes del mundo, como también algunas compradas por el museo. La guía del nos contó un poco de la historia del museo y del Paseo de las Esculturas, y cómo fueron trasladadas desde Europa las obras y “armadas” en el lugar que hoy se encuentran. Luego comenzamos el recorrido por las salas que exponen las obras de Botero, donde explica un poco de la vida del artista y cómo ésta se encuentra plasmada en su trabajo, siendo una de las más representativas el retrato póstumo de su pequeño hijo sobre un caballo y vestido de soldado, como también la sala con cuadros de toreros. Viendo las obras surge inmediatamente la pregunta, ¿por qué Botero pinta gordos? y cuya respuesta del artista se encuentra escrito en una de las paredes de la última sala: “engordo a mis personajes para darles sensualidad. No estoy interesado en los gordos por gordos”. Como la historia de su país es tema de parte de sus obras, en el interior del museo podemos apreciar dos cuadros representativos de la vida del narcotraficante Pablo Escobar: en uno de ellos vemos un atentado con coche bomba a una vivienda, y en el otro, se encuentra representado el momento en que es muerto sobre un tejado a balazos por parte de la policía. Tras visitar otras salas, nos fuimos recorriendo la ciudad en búsqueda de una micro hacia donde estábamos hospedados.


Ya en el departamento, alistamos nuestras mochilas, nos despedimos y agradecimos a nuestro couch por la ayuda prestada, caminando hacia la terminal en búsqueda de un bus a Santa Marta en el caribe colombiano, dejando atrás una ciudad muy desarollada, ordenada y con áreas verdes, pero con la promesa de volver pronto a estas tierras, compromiso que finalmente no cumplí al modificar mi ruta y seguir rumbo a Venezuela desde el norte.

TIPS DE VIAJE.

1 USD = 1850 COL.

Pasaje Armenia-Medellín: 39000 col. (6,5 hrs). 
Pasajes metro en Medellín: 3800 col. (2 viajes).
Almuerzo:
6000 col.
Entrada Museo de Botero: 4000 col. (mitad de precio).
Trnsporte en Medellín:
1700 col.
Pasaje Medellín-Santa Marta:
100000 col. (15 hrs).

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