viernes, 25 de julio de 2014

EL CAMIÓN ES NUESTRO MOTOR, NADA NOS DETENDRÁ.
Santa Marta-Buritaca (25 julio 2014)

Desde que aceptamos ir a Buritaca, Angela nos había hablado y advertido sobre la poca frecuencia de buses hacia el lugar y los horarios de circulación de los mismos para que no tuviésemos problemas a nuestro retorno. Luego del paseo en lancha y la estadía en la costanera, llegó la noche y nosotros aún estábamos en Santa Marta. Preguntamos y nos hablaron sobre unos buses informales que a esa hora van a Buritaca pero que cobran un precio mayor que el habitual.

Nos subimos a una micro y bajamos en la estación de servicio de Mamatoco, una parada en la ruta Santa Marta-Buritaca. Llegado al lugar y como nos habían comentado había un bus que anunciaba su salida a Buritaca, además de algunas van y autos particulares que cumplían la misma función pero a un valor más elevado. Decidimos pagar el bus, el cual tenía escasos pasajeros aparte de nosotros y por lo tanto debíamos esperar que se junte más gente para comenzar viaje. Ya eran cerca de las 20 hrs y estábamos lejos de nuestro destino.

En la espera, comienzo a escuchar conversaciones entre el “vocero” que cumplía el trabajo de subir gente al bus, y un hombre que parecía el dueño, quien le dijo que si no juntaban veinte pasajeros el bus no salía, y por consiguiente quédabamos “tirados” en la ruta. Pasada algo más de una hora, se cumple la sentencia luego de no haber podido reunir la cantidad mínima de pasajeros, por lo que deciden no hacer el viaje y devolver el dinero. Nos tuvimos que bajar y pensar qué hacer.

Recordaba que la micro que nos trajo anteriormente seguía camino unos veinte minutos más hasta Bonda, por lo que decidimos ir para allá en un transporte. Nos bajamos en un cruce de carretera a intentar subirnos a un taxi o alguna mano amiga que nos ayudara. Pasaba el tiempo y seguíamos en el mismo lugar: los taxis tenían un precio elevadísimo y hacer autostop no daba frutos. Frente a nosotros habían algunos locales comerciales que nos acompañaban con la luz y que poco a poco fueron cerrando, quedando únicamente abierta una especie de panadería. Crucé a pedir ayuda, donde me recomendaron que acuda a un templo que quedaba a escasos metros donde nos podrían socorrer pues contaban con instalaciones para hospedar. Abandonamos la carretera y fuimos al templo.

Nos atendió el cuidador, a quien le explicamos nuestra situación y pedimos hospedaje por esa noche. Nos dijo que no era el encargado y que debía consultar al pastor por celular. Llama a un joven ayudante y le pide que consulte nuestra solicitud. Mientras el joven hizo la llamada, el cuidador aprovechó los minutos para hablar de la palabra del Señor y la maldad de este mundo. Efectuada la llamada, el joven vuelve y nos dice: tengo dos noticas, una buena y una mala, ¿cuál quieren primero? Nos decidimos por la noticia buena, a lo que responde: cerca de aquí hay algunos hostels (información que ya sabíamos y cuyo valor era equivalente a pagar el taxi de regreso a casa). No fue necesaria la mala noticia. Agradecimos las gestiones, nos despedimos y volvimos a la ruta.

Nuevamente en la carretera, seguimos intentando cómo llegar, lo que cada vez se hacía más complejo por la escasa presencia de autos. Una señora nos aconsejó tomar un taxi hasta el peaje que se encontraba a poco tiempo en auto y donde habían policías que nos podían ayudar. Nuestra misión había cambiado: llegar al peaje. Conversamos con un taxista la situación y éste accedió a llevarnos hasta el peaje por una suma de dinero mucho menor que pedida. Nos dejó en el peaje y vimos a los policías, quienes se sorpendieron de ver a dos extranjeros solos en ese lugar y a esa hora. Le explicamos la situación, y luego de una conversación que más bien fue interrogatorio donde le contamos casi toda nuestra vida, accedieron a ayudarnos.

Hablaron con el encargado de unos contaniners para ver la posibilidad de dejarnos dormir en el interior de unos de ellos hasta la madrugada del próximo día, solicitud que fue aceptada y por lo tanto teníamos un lugar para dormir, aunque por pocas horas debido a que debíamos dejar libre el lugar en la madrugada. Estaba un poco más tranquilo, aunque a mi compañera no le convencía mucho la solución.

Cuando practicamente estaba todo listo y dispuesto para dormir en el interior de un container, en las lejanías aparecen las luces de un camión cuyo recorrido, lo más seguro, coincidía con el nuestro. Uno de los policías se acerca al chofer, le cuenta nuestra situación y le pide si nos puede llevar, favor que acepta el transportista pero nos dice que la única manera es que viajemos en el acoplado como parte de la carga, en un lugar cerrado y sin luz. Al ser el mejor panorama, nos subimos a la parte trasera del camión.


Ya en el interior veíamos nada y solo nos habían dejado una pequeña abertura para que pudiésemos respirar, la cual nosotros usamos por turnos para ir viendo el camino y reducir los riesgos de un eventual “secuestro”. Luego de un tiempo de viaje más extenso de lo habitual, veo el cruce de carretera donde nos teníamos que bajar, y donde el chofer detiene el camión. Nos bajamos y agradecimos la gran ayuda prestada. Cruzamos la vía y caminamos acompañados por una linterna hasta nuestra casa. Ya de madrugada, estábamos finalmente en nuestro destino. Nos dormimos.

TIPS DE VIAJE.

1 USD = 1850 COL.

Jugo frutilla: 250 col.
Paseo en lancha: 5000 col. (por persona).
Cerveza : 1000 col.
Pasaje van a Bonda: 2500 col.
Taxi: 2000 col. (Bonda-Peaje hacia Buritca, tarifa rebajada).

No hay comentarios:

Publicar un comentario