domingo, 27 de julio de 2014

EN BUSCA DEL PARAÍSO.
Parque Nacional Tayrona (27-28 Julio 2014)

Al día siguiente del incidente con el transporte hacia Buritaca, descansamos, preparamos lo necesario y recargamos energías para la aventura en el Parque Nacional Natural Tayrona. El parque, creado en 1959 tiene una extensión de 15.000 ha. terrestres y 4.500 marinas, además de poseer una gran diversidad biológica y restos arqueológicos de los antiguos pueblos que habitaron la zona, motivos que garantizaban una gran aventura.

Nos levantamos y caminamos a la ruta, donde hicimos “dedo” y subimos a un auto que nos dejó en una de las entradas del parque. Nuestro objetivo era lograr de alguna manera comprar la entrada al valor que pagan la gente colombiana, debido a que el cobro a los extranjeros es casi el triple y nos afectaba en demasía el bolsillo. Tras algunos intentos fallidos, desistimos de la idea y nos fuimos haciendo autostop, en un auto manejado por un joven cristiano que nos dejó cerca de la entrada del sector Calabazo. Al no existir mayores indicaciones sobre el acceso al parque, consultamos y nos dijeron el camino a seguir, un sendero de tierra que llega a un cerro pasando por entre las casas de la gente del sector. Al caminar unos pocos metros, una voz nos detiene y nos pide que cancelemos la entrada al parque, para lo cual tuvimos que hacer una pausa antes de retomar nuestro andar.

El inicio del camino es muy empinado y sumado al intenso sol de la zona, hacen necesarias varias pausas antes de llegar al sector de las ruinas arqueológicas de los nativos de la zona, en un trayecto que se demora unas tres horas. En el trayecto se ven algunas personas de las tribus del lugar, quienes andan vendiendo comida y bedidas o tienen un lugar de venta en su casa. También se pueden apreciar varios caminos alternativos con letreros de advertencia negando el ingreso, en los cuales creo que se hacen ceremonias de índole religioso por parte de las comunidades que aún habitan el lugar. Tras una pausa para comer y descansar, retomamos la ruta.

Aquí tuvimos el inconveniente de poder avanzar hacia los cuatros puntos cardinales, al existir caminos en todas las direcciones, pero como debíamos llegar al mar, tomamos la ruta de la izquierda. Felizmente acertamos y nos adentramos en un camino de piedras (las cuales forman parte importante de la cultura de los Koguis), que tras un gran esfuerzo y largas horas, nos llevaron hasta una zona de palmeras y metros más adelante hasta el mar, específicamente el sector de Cabo San Juan del Guía.


La zona del Cabo San Juan del Guía es la preferida por los turistas debido a sus aguas turquesas y el gran ambiente que se vive en el sector, sumado a la posibilidad de poder dormir en una hamaca sobre una piedra a un costado del mar. Al llegar fuimos directo al agua y luego me dí el tiempo, ante la mirada de los curiosos, de lograr pelar un coco y beber el agua de su interior. Con esto se nos cayó la noche y aún no teníamos donde dormir, consultamos y ya no habían cupos de hamacas en el lugar, por lo que nos tuvimos que trasladar hasta otro sector del parque para conseguir alojamiento, trayecto en el cual nos advirtieron sobre la presencia de un caimán en la laguna que debíamos pasar, pero finalmente nada pasó. Acompañados por otros turistas, llegamos a un camping donde arrendamos unas hamacas para dormir. En este lugar, y todos los del parque, hay restaurantes que venden comida y bebidas de todo tipo a precios desorbitantes, a pesar de la prohibición de ingresar con bebidas alcohólicas al interior de este santuario de la naturaleza. Luego de una ducha y ver la destreza de los competidores de la Final del Campeonato Mundial de Salsa que se desarrollaba en Cali, nos fuimos a dormir.

Bien temprano en la mañana, retornamos al Cabo San Juan para bañarnos, donde tuvimos la ocasión de ver algunos peces en el mar. Luego de disfrutar de las bondades de las aguas, comenzamos el recorrido de regreso hacia la ruta, por el otro camino y nuevamente de bajada en la mayor parte del trayecto, tal y como nos había sugerido Angela Patricia. Después de una caminata más suave que la del día anterior y viajar en una van, estábamos nuevamente en la ruta.


En la carretera hicimos autostop y nos fuimos en un auto nuevamente hasta Santa Marta, pero esta vez tomando los resguardos necesarios para no vivir una situación similar a la ocurrida días antes. Luego de almorzar y realizar algunas compras, subimos al bus de regreso a Buritaca, donde llegamos a compartir con Angela y su familia, antes de descansar.

Al día siguiente de nuestra llegada del Parque Tayrona, nos levantamos temprano y compartimos el último desayuno con la familia de Angela, donde nos brindaron algunas delicias gastronómicas de su tierra. Tras agradecer la ayuda prestada, despedirnos y alistar nuestras mochilas, comenzamos a caminar hacia la ruta.


TIPS DE VIAJE.

1 USD = 1850 COL. 

Arriendo de hamaca en Tayrona: 7500 col. (por noche).
Entrada Parque Tayrona: 38000 col. (tarifa extranjero no residente).
Transporte en Santa Marta: 1000 col.
Bus Santa Marta-Buritaca: 7000 col. (50 min).
Almuerzo en Santa Marta:
5600 col.

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