miércoles, 16 de julio de 2014

HASTA PRONTO ECUADOR, BIENVENIDA COLOMBIA.
Quito-Tulcán-Rumichaca-Ipiales (16 julio 2014)

Despertamos muy temprano en Quito en casa de nuestros anfitriones de couchsurfing, David, Stefanía y Joaquín, para rápidamente ducharnos y tomar desayuno pues nos esperaba un largo día de viaje hacia la frontera ecuatoriana-colombiana, con destino final la ciudad de Ipiales.

Salimos en auto junto a Stefanía y Joaquín aprovechando la buena disposición de Stefanía, quien debía ir al trabajo y dejar a Joaquín en el jardín, sumado a que una de las estaciones del transporte público quedaba en el camino. Al llegar a la estación nos bajamos del auto junto a las mochilas, bolsas y el colchón (que nos acompaña desde nuestra bajada del bus en Machala, Ecuador), despedimos de nuestros anfitriones y de una compañera de trabajo de Stefanía que como de costumbre se había subido al auto en el camino.

Al partir el auto, levantamos nuestras cosas para cruzar la calle y tomar el transporte hacia la estación Ofelia, y ahí me doy cuenta que algo me faltaba: realizo un pequeño recuento y noto que el polar azul (uno de los dos que traje para el viaje) ya no estaba conmigo. Hago memoria y caigo en el error que cometí: al cargar las cosas en el auto, y para arreglar mochilas y el colchón dentro de éste, dejé el polar sobre el techo, y por lo tanto, al partir el auto se cayó a la calle y ninguno de nosotros lo notó.Ya asumido el error, tomamos la micro hacia la estación Ofelia. Llegados a Ofelia, subimos a un nuevo bus hacia el Terminal Norte, lugar donde compramos el boleto hacia la ciudad de Tulcán.


Luego de esperar unos treinta minutos, nos subimos al bus y viajamos hacia el terminal de Tulcán, donde nos restaba realizar nuestro último viaje en Ecuador, en este caso viajar en taxi hasta Rumichaca, lugar donde se encuentra la frontera ecuatoriana-colombiana, donde timbraríamos nuestros pasaportes y dejaríamos luego de ochenta días estas mágicas tierras. Sellados nuestros pasaportes con la salida de Ecuador, levantamos nuestras cosas, caminamos a través de un puente hacia la frontera con Colombia, sellamos en nuestros documentos nuestra entrada al país cafetero, cambiamos un poco de dinero y tomamos una van hacia Ipiales.


En pocos minutos llegamos a destino, donde nos bajamos en una plaza y hospedamos en un hotel frente a ésta. Ya estábamos instalados en tierras colombianas.



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