domingo, 21 de septiembre de 2014

DE GRIS A NEGRO.
Ciudad de Panamá (21 septiembre 2014)

Salí del aeropuerto y me encontré en el ambiente con un sol intenso, por lo que caminé algunos minutos hasta encontrar un poco de sombra debido a que tenía que buscar los pocos dólares con los que contaba. Tras una búsqueda un tanto lenta los logré encontrar y emprendí un retorno a las cercanías del aeropuerto para ver cómo me podía ir a la ciudad.

En la parada, había un grupo de tres trabajadores quienes me dijeron que me debía subir a un taxi hasta el cruce, para luego subir a la locomoción colectiva. Hicimos parar un taxi y nos subimos los cuatro, bajándonos en la carretera. Al descender nos despedimos, al mismo tiempo que rechazaba una invitación a disfrutar de cervezas heladas pues me quedaba un largo recorrido hasta la localidad de Piña, y fui hacia el paradero para seguir viaje hasta el terminal de la ciudad. Subí a la locomoción colectiva, que era un bus antiguo, de aquellos modelos de años anteriores que parecen indestructibles y que están muy decorados en su interior, dejando solo un pequeño espacio para que el conductor vea la ruta. Treinta minutos más tarde y al ritmo del “Pum-Pum” del General, ya me encontraba en la Gran Terminal Nacional de Transporte de Panamá Albrook.



La terminal es grandísima, ya que alberga las oficinas de las empresas de buses, una estación del metro además de una especie de centro comercial o mall. Luego de avisar por internet que había llegado bien y almorzado, fui al supermercado a realizar una compra de víveres pues me iba a hospedar alrededor de seis días en una casa de voluntarios, a unas horas de la ciudad de Colón, donde los precios de los alimentos son más caros y además el negocio no queda cerca de casa. Tras realizar las compras estaba listo para tomar el bus hacia Colón.




Para poder subir al bus de Colón debía comprar una trajeta que me dejaba ingresar al sistema de transporte, lo que no hice, pues solo iba a estar pocas horas. Un caballero amablemente me ayudó a ingresar al andén de espera del bus Expresso Colón. La fila de espera era muy extensa, ya eran las 16 hrs, el viaje hasta Colón demoraba en el mejor de los casos dos horas y yo solo tenía margen hasta las 18:30, horario de salida del último bus hacia la localidad de Piña. Evaluando la situación, desistí llegar ese día a Colón.

Tomé mis mochilas y las bolsas con las compras del supermercado y fui hacia la estación del metro, donde nuevamente tuve que ser auxiliado por una mano amiga que me prestó su tarjeta para ingresar. Me bajé en la estación 5 de Mayo, la primera luega de la estación terminal, y caminé una larga calle bajo un sol que fácilmente podía freír un huevo hasta la plaza Santa Ana, lugar de referencia para ubicar el hotel recomendado por una amiga argentina. Llegado a destino, dejé mis mochilas, me duché y salí a llamar por teléfono.

Desde el teléfono público del negocio de “los chinos” en la esquina del hotel llamé a Carlos Leonardo, dueño de la casa de voluntarios en Piña, a quien le conté lo que había pasado y llegamos al acuerdo que yo llegaba a su casa al otro día. Al volver al hotel tenía en mí bandeja de entrada un mensaje de Carlos Leonardo con el título "coordinar para mañana 22 setiembre", lo que me tomó de sorpresa pues habíamos conversado hace menos de cinco minutos y según yo todo estaba resuelto. Hablamos por mensajes y luego por chat, donde me dice que mañana estará ocupado y que nos tendremos que juntar en un lugar que él me iba a decir en la ciudad de Colón para luego ir a su casa en Piña, por lo que debía tomar un taxi. Le contesté que evitaba los taxis debido a su alto costo en términos de mí apretado presupuesto, además que no me deseaba mover de la terminal con mis cosas(mochilas y bolsa con víveres) ya que esa ciudad(Colón) tiene fama de ser peligrosa y temía un asalto. Tras unos minutos recibo un mensaje de respuesta diciendo: "he tomado la decisión de no hospedarte. Te deseo una buena continuación de tu viaje. Carlos". La decisión, fue tomada en ese mismo momento y sin considerar el hecho que había llamado para avisar el motivo de mí atraso en la llegada y que hacía un mes aproximadamente él había aceptado mi solicitud vía internet, donde incluso le envié una copia de mí pasaporte para que “ambos estuviéramos seguros”(él no hizo lo mismo). Sin nada más que acotar, seguí haciendo mis cosas.

Cuando caía la noche salí del hotel rumbo a “La Tasca de Durán”, un bar-restaurant de propiedad del legendario boxeador panameño y catalogado como el mejor peso ligero de todos los tiempos Roberto “Mano de Piedra” Durán, ídolo máximo de este país y al cual mi papá que es aficionado al boxeo le tiene una gran admiración, motivo por el cual ir a este mítico lugar no solo era una oportunidad de poder brindar un par de copas o disfrutar de una buena comida junto a la gente local, también representaba la posibilidad de poder conseguir algún recuerdo(firma, foto u otro objeto) de este destacado deportista como regalo para mí padre allá en Chile.

El taxi me llevó hasta las puertas de la “tasca” pero para mí desgracia y sorpresa del conductor ésta estaba cerrada a pesar de ser un día domingo. Triste con la noticia y la pérdida de la posibilidad de haber conocido a R. Durán, no me quedaba otra solución que esperar unos días más y volver a probar suerte. En esos momentos el taxista me realiza un inusual ofrecimiento: trasladarme hasta la casa donde vive este boxeador. De forma inmediata le contesté que sí al ofrecimiento por lo que el taxista me condujo hasta la casa de “mano de piedra”, donde tras tocar la puerta de entrada apareció una señora que me informó lamentablemente para mis propósitos que Roberto Durán andaba de gira por Europa y regresaría la semana entrante, sin saber la fecha exacta. Derrotado por no haber logrado el objetivo, pero agradecido de la buena voluntad del taxista, me subí nuevamente al auto que me llevó de regreso al hotel, donde al poco tiempo caí a dormir en aquella solitaria habitación. Se daba por terminado uno de los peores días de mis ocho meses de viaje. 

TIPS DE VIAJE.

Micro:
0.30 USD (aeropuerto-Albrook).
Metro:
0.25 USD (1 viaje).
Hostel:
11 USD (goce, calle 12 ente 15 y 16, MALO).
Taxi desde centro histórico a Tasca:
5 USD (ida y vuelta).

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