domingo, 21 de septiembre de 2014

LLEGADA A CENTROAMÉRICA.
Bogotá-Ciudad de Panamá (21 septiembre 2014)

Hay momentos en los viajes los cuales uno espera con ansias ya que marcarán un antes y un después dentro de éste, ya sea por la travesia realizada, el lugar a visitar, la gente con la que se compartirá o el anhelo de llegar a esa instancia que le roba el sueño desde incluso antes de iniciar el recorrido, el momento de planificación de la ruta. Pues bien, el día domingo veinte y uno de septiembre del año dos mil catorce era uno de aquellos momentos que había esperado con ansias y esperaba disfrutar al máximo al ser ese día el elegido cuando estaba en Cali y compré el boleto en avión hacia Panamá, lo que significaba dejar Sudamérica por un tiempo y cruzar a América Central para conocer sus lugares, costumbres y compartir con su gente.

El día sábado en la noche mientras estaba en Bogotá tuve que alistar las mochilas. Como desde hace cerca de tres meses que no viajaba con ambas mochilas al mismo tiempo(con la excepción de un viaje entre Armenia y Bogotá los días anteriores), tuve que sacar todo lo que contenía cada una de ellas para ver qué cosas llevaría y cuales dejaría definitivamente con el objetivo de viajar ligero y solo con lo indispensable, para así no tener problemas en las fronteras que me seguían en la ruta, de las cuales tenía conocimiento de los estrictos controles que realizan, por lo que el más mínimo detalle podría significar un problema y por consiguiente un retraso en mi viaje. Verifiqué tener todos los documentos necesarios para el cruce a Panamá, es decir, el chek-in del boleto de ida, mi estado bancario al no contar con dinero en efectivo y el boleto de salida de Panamá(cuyo destino era Puerto Rico). Después de tener todo listo y ordenado, me fui a dormir.



En la mañana desperté, tomé una ducha, desayuné y luego me despedí de Román, agradeciendo su ayuda y deseando vernos más adelante en mi retorno al sur(nos reunimos nuevamente en un bar de México D.F. en el mes de diciembre). Tomé las mochilas y comencé a caminar hacia la estación Ciudad Universitaria del Transmilenio(sistema de transporte público de Bogotá) para lo cual pensaba pasar por dentro de la Universidad Nacional de Colombia como lo había hecho los días anteriores. Para mí desgracia, aquel día se estaba realizando en la universidad la prueba de ingreso, motivo por el cual las puertas no estaban abiertas al público en general y tuve que caminar unas cuadras extras bordeando el campus hasta llegar a la estación, no sin antes disfrutar de un jugo natural de naranja en las afueras de la universidad. Lo anterior quizás era un presagio de las cosas negativas que me pasarían más adelante.

Ya en la estación, pregunté a uno de los encargados cómo llegar al aeropuerto(tenía una idea pero quería estar seguro) y esperé el bus indicado. El bus me llevó hasta la siguiente estación, donde abordé uno nuevo que me llevó hasta el Portal El Dorado, lugar donde debía subir a un alimentador con destino el aeropuerto. Al bajar pregunté a un joven dónde comenzaban recorrido los buses que van al aeropuerto, indicándome como respuesta unas escaleras, las cuales caminé pero sin encontrar lo buscado, por lo que volví a preguntar y me dijeron que estaban en el lado del frente. Volví a subir y para mí sorpresa, un torniquete de control me impedía avanzar pues debía cancelar nuevamente el pasaje a pesar que no había abandonado el sistema. A pesar de explicar el error a la encargada y contar que no disponía con una tarjeta para “volver a ingresar al sistema”, no me dejó pasar y me repitió que debía ir a la taquilla a comprar una tarjeta de paso. Ante la lejanía de la taquilla me quedé esperando en el lugar en busca de una mano amiga, la cual llegó ráídamente, puesto que una joven acpetó pasar su tarjeta por mí, con lo que me ayudó a pasar. Con una mochila adelante y otra atrás, caminé nuevamente por las rampas de la estación hasta llegar al otro sector, donde me subí al bus que me llevó hasta el aeropuerto.

Inmediatamente me dirigí hasta el lugar de la empresa en la que tenía el boleto, donde de forma rápida realicé los trámites correspondientes(incluido el sello en el pasaporte de un timbre de exoneración de impuestos), siguiendo con los controles de migración y aduana, donde me requisaron un tenedor que portaba junto en la mochila pequeña al estar catalogada como un objeto peligroso. Luego de firmar una constancia por el incidente del tenedor y sellado mi pasaporte con el timbre de la salida de Colombia esperé para subir al avión, en lo que sería el primer viaje en esta travesía que no era a bordo de un bus.


El vuelo comenzó a la hora planificada y con total normalidad, así mí salida de Sudamérica estaba a escasos minutos y para la llegada a Centroamérica faltaba un poco más de una hora. El viaje fue tranquilo y por la ventana se podía apreciar la inmensidad de las aguas junto a algunas islas de un tono verde selva. A la hora estimada el avión aterrizó en el aeropuerto de la Ciudad de Panamá, descendimos lentamente y nos dirigimos a la pequeña oficina de migraciones, donde en las paredes se podían leer afiches advertiendo sobre la “trata de blancas”, escondida tras el ofrecimiento de grandes oportunidades de trabajo o la búsqueda de la pareja ideal.


La espera en la fila de la oficina de migraciones fue de cerca de una hora, momento en que finalmente fue mi turno de pasar a la ventanilla. Entregué el pasaporte a la funcionaria quien me solicitó además un comprobante de un boleto de salida del país. Le mostré la impresión("modo borrador") con el comprobante del vuelo de salida, el cual examinó detenidamente y como si eso no bastase, me preguntó cuánto dinero llevaba, le dije que nada en efectivo(en verdad tenía solo 16 dólares en algún bolsillo de la mochila) pero le mostré la impresión de mi estado bancario que había extraído desde internet el diario anterior. Le expliqué el tipo de cambio con lo que quedó a gusto pero no conforme ya que me solicitó que le mostrase alguna tarjeta de crédito que asegurara mi solvencia económica, por lo que tuve que buscar y mostrar la única tarjeta que portaba, Después de una pequeña espera y nuevo examen de mis documentos procedió a firmar el sello de entrada en mi pasaporte, con lo que se terminaba un trámite que duró unos cinco minutos y en el que por momentos dudé salir victorioso, por lo que estaba oficialmente en Panamá. Finalmente retiré mi mochila de la banda de transporte y me retiré del aeropuerto hacia las afueras, donde bajo un sofocante calor debía buscar un taxi que me llevase a la ciudad. 

TIPS DE VIAJE.

 1 USD = 1850 COL.

Pasajes en Transmilenio: 2800(2 viajes).
Jugo naranja natural:
1600 (1 lt). 

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