jueves, 2 de octubre de 2014

REVOLUCIÓN Y TRADICIÓN.
Managua (2-6 octubre 2014)

El día viernes en la mañana desperté y salí con destino el Mercado Roberto Huembes, el más grande del país. Me dirigí a la carretera a tomar un bus que me llevara a Managua. Lo que esperaba que sea un mero trámite se convirtió en un desafío debido al intenso sol en esas horas y el hecho que el transporte público que pasaba no paraba(quizás debido a la presencia de un control policial a pocos metros de mí ubicación). Luego de cerca de una hora pasó un bus repleto de gente que me llevó hasta la terminal donde se encuentra el mercado.


La primera impresión del lugar no es muy agradable, debido a que no se ve una mayor limpieza sumado a un aparente desorden. Comencé a caminar pasando por varios locales de comida, una zona de billares, comercio de todo tipo de vestimentas, entre otros. Al seguir avanzando el panorama fue cambiando y pude ir constatando la gran magnitud que tiene el reciento cuya construcción comenzó en tiempos de Somoza e inaugurado en abril de 1981, alberga un aproximado de cuatro mil quinientos comerciantes distribuidos en distintos sectores. Entré a la zona de artesanías donde es posible comprar elementos típicos provenientes de todas las zonas del país con precios que en su mayoría son bien económicos. Tras una larga búsqueda conseguí adquirir un bordado con la bandera de Nicaragua para incluir en mí mochila viajero. Después seguí recorriendo los pasillos mientras los vendedores de los puestos no paraban de ofrecer sus productos a “precios de oferta” y me hablaban en inglés pensando que no entendía el español. Algo muy llamativo son las largas filas de zapateros que existen y “la zona de las tortillas”, donde se puede ver a muchas mujeres preparando esta delicia.

Llegó la hora de almuerzo así que pregunté por la zona de comidas, donde encontré una amplia oferta gastronómica local, lo cual me recordó los grandes mercados que existen en varias ciudades de Bolivia y Perú. Ante tanta tentación frente a mis ojos y narices, opté por probar un típico “gallo Pinto” (frjoles rojos+ arroz + cebolla+ condimentos) acompañado de un fresco de pitaya(fruto del dragón), mientras almorzaba aproveché para hablar con la gente que se encontraba comiendo y conocer un poco más de la comida del país, en lo que sería el inicio del gran festín alimenticio que ofrece estas tierras. Satisfecho, salí del mercado rumbo al Palacio Nacional con el objetivo de visitar el museo, pero en el camino no pude resistir la tentación y compré un “nacatamal” para llevar y comer más tarde.

Una opción económica para llegar al Palacio Nacional es subir al transporte público. Consulté sobre el paradero de los buses y la manera de pago, teniendo como respuesta que la mayoría de los buses funcionan con sistema de pago por tarjetas. La carencia de ésta se soluciona pagando a un “chicho”(joven) el doble del valor real del pasaje(la diferencia es la ganancia para él) que pasa una tarjeta con carga a la máquina en el interior del bus, por lo que fue fácil subir al colapsado sistema de transporte. En pocos minutos estuve en otra parada. En esta parada debía tomar un nuevo bus, y bajo el mismo sistema de pago, que me llevaría finalmente hacia el Palacio Nacional. Tras una espera un poco prolongada me subí al bus. Como no conocía con exactitud el lugar donde me debía bajar pregunté a la gente, la cual siempre me decía: es un poco más adelante, al final del recorrido. Después de un largo viaje donde el bus nunca paró en una terminal(lo que esperaba) estuvimos nuevamente en la cercanías de un estadio(el cual habíamos pasado en el viaje de ida) lo que me pareció extraño. Pregunté a los pasajeros sobre el Palacio Nacional y me indicaron que ya habíamos pasado y que si deseaba ir debía tomar un nuevo transporte, lo que no quería. Me bajé y me dirigí al estadio donde para mí suerte se estaba jugando un partido de béisbol entre las selecciones de Nicaragua y México lo que era toda una novedad para mí persona. 

El estadio no estaba muy lleno, pero el público era muy entusiasta(incluyendo una pequeña banda que alentaba al público), siendo el momento cúlmine aquel donde el equipo local logra un “Home run” con lo que lograron tres puntos y se acercaron a uno de diferencia en el marcador, lo que desató la algarabía. Finalmente el equipo nicaraguense cometió algunos errores que aprovecharon los mexicanos y se llevaron el triunfo por una amplia diferencia por lo que la gente se fue triste, siendo los ganadores de la jornada los vendedores de raspados, vigorón, hot dog, hamburguesas, bebidas, cajetas. Terminado el partido fui a la terminal y tomé el bus de regreso a casa, Llegado a casa, ví la película Jurassic Park(un estreno para mí) junto a Elizabeth y su hija Helena, tras lo cual me dormí.



Al otro día me levanté con el fin de llegar al Palacio Nacional tras el fallido intento del día anterior, por lo que me subí un transporte hasta la terminal frente a la UCA donde subiría al bus que va al Palacio. Aunque demoré realizando algunos trámites y almorzando, para cuando llegué al Palacio Nacional éste aún estaba abierto, así que entré a ver el museo. En el interior del edificio inaugurado en 1942 y usado para labores administrativas del Estado hasta 1994 cuando se concretó el proyecto Palacio Nacional de la Cultura se encuentra una muestra de la historia de Nicaragua desde eras primitivas. En el inicio se pueden apreciar varias osamentas de los animales que habitaron estas tierras, posteriormente hay vitrinas con trabajos de cerámica y alfarería de las primeras civilizaciones, siguiendo con otras dedicadas al período de la conquista efectuada por los españoles tras el cuarto viaje de Colón donde destacan las figuras de los indígenas Dirriangen y Nicaragua, quienes estuvieron al frente de las primeras conversaciones y batallas con los españoles. Luego hay salas dedicadas a la importancia del maíz, los metates, finalizando con salas donde se presenta una amplia muestra de artesanías de las distintas localidades del país y otra titulada Caribe, región que representa una gran parte de la superficie total del país y que nunca fue ocupada formalmente por los españoles, teniendo una gran influencia de los ingleses y gente de las Antillas por lo que es denominada como “la otra Nicaragua”, cuna de la afamada danza del “Palo de mayo”(presente en los billetes de veinte córdobas) y que está dividida en dos regiones: Región Autonóma del Atlántico Norte(R.A.A.N.) y la Región Autonóma del Atlántico Norte(R.A.A.S.). La última sala está dedicada al Güegüense, primera obra literaria del país que fusiona elementos de las culturas española e indígena, combinando danza, música y teatro y que se presenta en la fiestas de San Sebastián en el mes de Enero. Tras terminar el recorrido, crucé a la Catedral, la Casa de los Pueblos y el monumento a Rubén Darío.


Al llegar a la Avenida Bolívar me encontré con una feria donde se ofrecía una amplia gama de gastronomía típica, mientras que al mismo tiempo se presentaban diversos grupos a presentar danzas representativas del país. Me quedé unos minutos presenciado el espectáculo y disfrutando de enchiladas y ceviches. Después fui a la Plaza de la Fe, la cual conmemoras las visitas del Papa Juan Pablo II a la ciudad en los años 1983 y 1996. En el fondo divisé un gran letrero con la figura del ex presidente chileno Salvador Allende por lo que caminé hacia allá, siendo el lugar un puerto con el nombre del ex mandatario socialista el cual es un parque de recreación donde la familia puede ir a descansar y disfrutar de un buen momento ya sea almorzando en los restaurantes, caminando por la costa o paseando en el lago arriba de las embarcaciones. Casi al fondo del parque se alza una especie de obelisco con la figura de Salvador Allende y el cantautor Víctor Jara en uno de sus costados, como símbolos de la lucha efectuada en Chile, similar a lo ocurrido en Nicaragua de la mano de figuras como Augusto Sandino y Rubén Darío. 


Tras el paseo estuve nuevamente unos momentos en la feria y cuando me iba dirigiendo hacia la laguna Tiscapa para ir a visitar el gran monumento en honor a Augusto Sandino, me encontré con un grupo de baile que lucía unas máscaras y a los cuales no había visto en escena, por lo que les pregunté cuándo se presentaban, pero me contestaron que ya lo habían realizado pero que se dirgían a otra feria a mostrar su baile. Les consulté si los podía acompañar(aunque no sabía el lugar de la presentación), a lo que respondieron que no había problema y que me iría junto a ellos en un bus. Mientras partía el bus y los danzantes almorzaban, continué viendo otros bailes y disfrutando en esta ocasión de un “atol” de maíz blanco. Luego de una larga espera, nos subimos al bus y nos fuimos hacia la feria en el otro lado de la ciudad.


El grupo de danza correspondía a una diablada de la católica localidad de Nandaime, un lugar cercano a la ciudad de Granada. Su danza forma parte del colectivo cultural y popular, siendo desde hace décadas parte importante de la fiesta dedicada a Santa Ana cada mes de julio. En el recorrido por las calles de la capital y desde las ventanas del bus, pude ver a lo lejos la estatua de A. Sandino, además de una gran gigantografía con la figura del ex presidente venezolano Hugo Chávez en una de las rotondas y un mural con los rostros de Augusto Sandino, Hugo Chávez y el actual presidente del país Daniel Ortega, símbolos de la revolución socialista. Tras un breve viaje, llegamos a la feria donde se presentarían como parte de la intervención cultural de ese día, al igual que otros grupos que también estuvieron en la feria de donde veníamos.

En el lugar había un gran escenario donde en ese momento se presentaba un payaso que entretenía al público y les entregaba regalos. Después de una breve espera y con una filarmónica en el escenario, “los diablitos” fueron anunciados por el animador y comenzaron a danzar, presentando una serie de bailes con el que deleitaron al público presente. Tras esto y algunas entrevistas para la televisión local, nos subimos al bus para retornar a sus tierras. Como debían pasar por la carretera que une Managua y Masaya, y por lo tanto fuera del lugar donde me estaba hospedando, me fui con ellos. Llegado a casa, conversé con Elizabeth y luego me dormí.


El día domingo desperté muy temprano para ir a la Reserva Natural Volcán Mombacho, para lo cual me fui en transporte hasta el cruce de entrada a la reserva. Después de una pequeña caminata llegué a la recepción, donde tras pagar la entrada en calidad de “visitante a pie”, seguí caminando por un camino empinado cerca de una hora hasta llegar al Café Las Flores, donde controlaron mi boleto y me indicaron el sendero a seguir. El camino siguiente es asfaltado y aún más empinado que la primera parte, lo que sumado a la lluvia dificultaba bastante el avance. Finalmente llegué al refugio de los guardaparques, quienes se divertían jugando al “béisbol”.

 
El Sendero Cráter es breve y en pocos minutos se llegan a las fumarolas del volcán, donde se siente el calor y el olor característico de las emanaciones. Cerca se encuentra un mirador donde en días despejados(la mayoría en el año) es posible tener una visión panorámica del sector, viendo la ciudad de Granada y un conjunto de más de trescientas isletas. Como el tiempo era desfavorable no pude ver aquellas maravillas, por lo que rápidamente tomé el sendero de vuelta al refugio. La mayoría del camino de regreso al cruce lo realicé descalzo, debido a que el camino estaba muy resbaladizo y podía caer en la bajada.

A la llegada del cruce era hora de almorzar. En la parada había una carpa donde se ofrecían distintas comidas del lugar como “baho”, “indio viejo”, “vigorón”, cerdo asado, tamal, además de frescos naturales y cajetas. Me senté y pedí un “baho”, plato consistente en carne de cecina(posta de res), maduro, verde, yuca, tomate, chiltona junto a una ensalada de repollo y zanahoria en vinagre encurtido. Lo acompañé de un fresco de chia con tamarindo. Terminado lo anterior y a modo de remate, comí un tamal. Lleno el estómago, tomé el bus hacia Granada, donde anduve caminando la ciudad y visité el museo de miniaturas ubicado frente al Parque Central. Caída la noche, retorné a casa de Elizabeth, donde compartí los últimos momentos con ella y me despedí, agradeciendo su ayuda y los momentos compartidos. Un poco cansado, “me fui a los brazos de morfeo”.


TIPS DE VIAJE.  

1 USD = 25 COR.

Bordado bandera:
60 cor.
Almuerzo en Mercado Huembes:
55 cor. (gallo pinto+ jugo de pitaya).
Nacatamal:
30 cor.
Shampoo:
30 cor.
Avena:
20 cor.
Atol:
10 cor.
Ceviche:
35 cor.
Enchilada:
20 cor.
Entrada Museo Nacional:
80 cor.
Internet en Managua:
12 cor. (1 hr).
Entrada Puerto Salvador Allende:
5 cor.
Transporte Managua-Cruce:
20 cor. (25 min).
Transporte Cruce-Mombacho:
15 cor. (20 min).
Transporte Mombacho-Granada:
8 cor. (20 min).
Transporte Granada-Managua: 20 cor. (35 min).
Entrada Reserva Nacional:
125 cor. (5 USD).
Almuerzo:
62 cor. (baho+ fresco tamarindo con chia+ tamal).
Internet en Granada:
27 cor. (1,5 hr).
Café:
5 cor.
Empanadas: 30 cor. (3 unidades de carne).
Agua:
25 cor.
Museo Miniatura:
10 cor.

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