sábado, 1 de noviembre de 2014

EL REGRESO DE LAS ALMAS.
San Juan Chamula (1 noviembre 2014).

Cuando estaba en Guatemala hace unas semanas organizando la ruta a seguir, veía el mapa de México, el calendario y la cercanía de la Fiesta de Los Muertos. Estando en Antigua casi tomo la decisión de ir a vivir esta fecha en las montañas de Todos Los Santos, pero finalmente decidí avanzar rápidamente y llegar a México, para ver cómo se celebra en el pequeño poblado de San Juan Chamula en Chiapas. Las hojas del calendario se fueron en un abrir y cerrar de ojos. El día había llegado.
Desperté temprano junto a otros dos chilenos, Richo y Nicole, con quienes había compartido en la ciudad de Granada en Nicaragua unas semanas antes y que también se hospedaron de emergencia en la casa de Alex, el couch(anfitrión) en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez. Salimos rápidamente y caminamos hacia la carretera con el objetivo de tomar los minibuses("van") que nos llevarían a nuestros destinos: ellos iban hacia la Plaza 5 de Mayo(que conmemora la batalla de Puebla entre franceses y mexicanos) para luego seguir viaje a Oaxaca, mientras yo debía ir a Soriana para seguir rumbo a San Cristóbal. Luego de una buena conversación y desayunar en las escaleras de la pasarela, nos despedimos y subimos a nuestros transportes. Al llegar a Soriana me dirigí al lugar acordado la noche anterior para juntarme con Iván, un joven de la etnia tzotzil que había contactado Alex para que me guíara en mi aventura por San Juan Chamula, ya que él se había críado en esa zona y conocía el lugar a la perfección. Luego de una espera de cerca de una hora me junté con Iván y emprendimos rumbo a San Cristóbal de las Casas.

Tras un breve viaje llegamos a destino, "la Ciudad Real" y bautizada así en honor al fray Bartolomé de las Casas quien fuera un defensor de la causa indígena durante el siglo XVI. Una vez allí, subimos a un nuevo transporte que nos trasladó a la terminal de los buses hacia San Juan Chamula. En pocos minutos llegamos a destino.

Bajamos en las afueras del panteón. En los alrededores de las ruinas de la Iglesia de San Sebastián se podía apreciar desde lejos una gran multitud de familias haciendo ofrendas a sus seres difuntos ya sea en forma de comida, bebida o música, esta última mediante la contratación de grupos de norteños que entonaban alegres canciones que rompían el silencio reinante en el ambiente. Cada grupo familiar rodeaba la tumba de su ser querido, la cual estaba llena de flores y presentaba también algunos alimentos como frutas o bebidas; en otras, se podía ver a la gente rezando al difunto mientras ingería algunos tragos de posh(bebida indígena parecida al aguardiente) y se consumía la vela encendida en el sitio de descanso. Luego de este primer contacto con la fiesta, Iván me propuso caminar hacia la catedral de San Juan Bautista.
Avanzamos algunas calles camino abajo en las que se podía encontrar toda clases de artesanías y comidas típicas de la región que la gente local ofrecía entusiastamente a los visitantes. Ante tanta oferta y buenos precios, opté por comprar un muñeco en miniatura que representa al subcomandante Marcos vestida de la manera tradicional con traje de borrego. Antes de llegar a la iglesia se encuentra un mercado de frutas, artesanías y otros objetos de fabricación china(lo que resta un poco de mística al lugar). En las afueras de la iglesia San Juan Bautista se encontraba una gran cantidad de gente entre locales(que vestían un elegante traje blanco y eran las autoridades del lugar) y curiosos turistas, quienes hacían fila para poder hacer replicar las campanas de la Iglesia, acción que en ese momento no entendía el significado.

Mi idea de fiesta de los muertos que había visto y leído en internet distaba bastante de lo que estaba observando y viviendo ya que me faltaban los altares y las velas encendidas, por lo que Iván me sugirió que entrara al interior de la Iglesia donde ahí podría presenciar estos elementos. Tras el pago de la entrada(la gente local entra gratis) ingresé al interior de la Iglesia. La respuesta a mis inquietudes se encontraba frente a mis ojos. Por donde mirara podía ver velas encendidas y altares de todo tipo(existen 41 imágenes de santos y vírgenes cada una de las cuales está a cargo de un mayordomo que se postula con varios años de anticipación, cargo que lo llena de orgullo y de prestigio en la comunidad), aunque estos último no eran lo que esperaba. En el interior se sentía un ambiente de fiesta pero al mismo tiempo de mucho respeto(una vez dentro no está permitido tomar fotos o filmar), dada la importancia y significado que tiene esta fecha para la gente local. Mientras caminaba un grupo me brindó un trago de posh, en lo que sería la primera de varias cosas que la gente local me brindaría durante el día.

Para entender un poco más, consulté a un guía(que inicialmente me quiso cobrar pero le dije que andaba mochileando por lo que accedió a dar información gratuitamente), quien me explicó que la fiesta este año duraría hasta el lunes debido a que el día 1 de noviembre cayó sábado. Lo anterior hace relación a que la creencia dice que el primer día las almas vuelven a este mundo a compartir con sus seres queridos y vuelven el último día(2 nov.), pero si esta fecha es domingo, se traslada el regreso para el día siguiente ya que el día domingo las puertas están cerradas. Tras la breve pero precisa explicación me retiré del lugar.
En las afueras la gente seguía haciendo filas para hacer replicar las campanas, acción que sirve para llamar a las almas de los difuntos para que vengan por unos días a este mundo a compartir con su familia. Estando nuevamente en la feria me despido y agradezco a Iván por la ayuda prestada, ya que él debía ir a su casa en una comunidad cerca a San Juan Chamula. Lo que había visto me había gustado y poco a poco entendía un poco más el motivo de la celebración, pero tenía pendiente ver un altar en alguna casa y disfrutar de los tradicionales tamales que la gente elabora para esta fiesta. Con estas premisas seguí caminando por las calles del lugar.
A poco de andar, consulto en un local de artesanías sobre la posibilidad de ver un altar y de comer tamales, y para mí sorpresa la señora me dice que encontrar un altar es un poco de suerte pero que ella me brindaría unos tamales, los que acepté gustoso. Agradecido de la gente, subí comiendo mis tamales(que estaban deliciosos) hasta el panteón, en busca de alguna familia que me pudiese invitar a ver el altar que tenía en su casa. En medio del camino converso con un joven quien me dice que quizás sea más factible cerca de la Iglesia por lo que bajamos. Pocos pasos más adelante me indica una casa donde en el exterior había una cruz, lo que hacía presumir que en el interior había un altar familiar. Pregunté a los dueños de casa y efectivamente había uno, el cual me invitaron a ver. Éste presentaba sobre la mesa velas encendidas, una gran botella de tequila José Cuervo con un vaso para compartir, botellas de bebida y siete platos servidos(carne, frijoles, maíz, entre otros), uno para cada uno de los seres difuntos que honraban; en la pared, los retratos de los parientes; en el piso, muchas hojas de una especie de árbol como el pino, una gran cantidad de flores y unas cajas de bebidas. Me explicaron que la comida y bebida sería compartida con sus amigos y familares el último día de fiesta(lunes). Luego de agradecer por abrir las puertas de su casa y compartir este momento tan especial con mí persona, me despedí y fui nuevamente hacia el panteón.

Al llegar había menos gente que a mí llegada, pero aún se podía presenciar gente rezando, compartiendo comidas y la música de los norteños. En ese caminar y cuando ya me iba a buscar un bus de regreso a San Cristóbal, una familia me llama a lo lejos y me invita a compartir con ellos, lo que acepté de forma inmediata.
La bienvenida fue con un vaso de posh, el cual me aconsejaron que bebiera lentamente para que no me afecte tanto(varios de ellos ya estaban con "un poco de efecto"). Conversamos amenamente mientras me seguían brindado posh y fruta, instancia en la que aproveché para informarme un poco más. Me contaban que las familias se organizan y se ponen de acuerdo para honrar a sus parientes difuntos, y que si uno de ellos no cumplía con ese acuerdo era acusado y multado con una gran cantidad de dinero, sumado al desprestigio que lleva consigo tal acto. Lo anterior me sorprendió pues significaba que la celebración no solo se relacionaba con una conexión con el otro mundo, sino que también tiene una implicancia en este. Luego de una extensa conversación y un gran aprendizaje, me indicaron que ellos se retiraban a su casa, por lo que me despedí y agradecí la instancia vivida.


Para terminar, volví nuevamente a la Iglesia San Juan Bautista e hice la fila para hacer resonar las campanas, lo que es una tarea no trivial. Después de logrado el objetivo, me fui a la carretera que une San Juan Chamula con San Cristóbal a "hacer dedo"(autostop). Treinta minutos más tarde y tras subir a una camioneta, estaba de regreso. Tras un breve recorrido tomé un bus de regreso a Tuxtla Gutiérrez para descansar.

TIPS DE VIAJE.  

1 USD = 13 MEX.

Pasajes interurbanos: 18 mex. (3 viajes).
Dulces:
10 mex. ("cachito"+ bolsa dulces de miel).
Baño:
7 mex.
Pasaje Tuxtla Gutiérrez-San Cristóbal: 50 mex. (frente a Soriana, 75 min).
Pasaje San Cristóbal- San Juan Chamula: 15 mex. (20 min).
Pasaje San Cristóbal- Tuxtla Gutiérrez:
30 mex. (económico a 3 cuadras de la terminal OCC, 75 min).

Llamada teléfono:
5 mex.
Entrada Iglesia:
20 mex.

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