jueves, 6 de marzo de 2014

DÍAS DE PAZ.
La Paz (06-08 marzo 2014).

Tras dejar atrás la celebración del carnaval en Oruro seguimos transitando por las rutas bolivianas con el fin de visitar La Paz, pero una vez en El Alto (distante 12 kms) se decidió seguir avanzando haciendo una parada en la localidad de Batallas para posteriormente llegar lentamente hasta las cercanías de Sorata, un hermoso y tranquilo lugar donde estacionamos a Wayra a un costado de la ruta debido al peligro que suponía para el bus continuar avanzando en un sinuoso y empinado camino. Instalados, aprovechamos el día para lavar la ropa y más tarde, preparar un gran guiso de pollo con papas. Al no tener mayores panoramas, la cercanía con la capital (140 kms) y el hecho que Wayra no pararía en La Paz, decidimos junto a Patricia tomar una van e ir para allá, en la que sería nuestra primera salida juntos fuera del bus, desde el inicio del viaje hace poco más de un mes en Argentina.


En cerca de tres horas habíamos cambiado la tranquilidad de Sorata por el constante movimiento de la poblada ciudad capital, desconocida para Patricia hasta aquel momento y lugar donde vive un tío de ella, a quien visitamos en su casa en las cercanías del Museo de la Revolución Nacional (y envíamos una postal desde Perú). En las paredes interiores del museo podemos ver grandes murales retratando importantes hitos de la historia del país como: el triunfo de la revolución, la nacionalización de las minas, la reforma agraria y la reforma educacional. Impulsados por la gran explicación que nos dió la guía de turno, al final del recorrido compramos unos discos con vídeos para profundizar en los temas que nos habían contado, discos que nos acompañarían hasta el final y que vimos escasamente. En la noche, descansamos en un clásico hospedaje para mochileros donde había estado el año anterior, hostal que no agradó a Patricia y que nos llevó a cambiar de lugar al otro día.


Una de las noches asistimos en el Teatro Municipal a un concierto del grupo Los Olvidados, quienes vestidos de overol y con máscaras, presentaron un gran espectáculo de canciones de comparsas paceñas. En el día visitamos el tradicional Mercado de Las Brujas y el Mercado Lanza, lugares donde se puede encontrar de todo y a precios muy económicos, aunque se debe ser cuidadoso con lo que se compra, como por ejemplo lácteos y fiambres, los cuales al no estar refrigerados como de costumbre pueden ocasionar una gran indigestión luego de su consumo, tal como me ocurrió una mañana después del desayuno. En las afueras de la ciudad se encuentra el Valle de la Luna, lugar que visitamos pero no nos dejó una grata impresión, más aún cuando al regreso tuvimos que soportar por largo tiempo un gran atochamiento de vehículos en las caóticas calles de la ciudad. Contrario a lo que se podría pensar, el Cementerio General de la ciudad es un enorme atractivo y se convierte en un imperdible, gracias a sus antiguos mausoleos y la gran cantidad de historias que se pueden encontran en sus pasillos. Después de pasar tres hermosos días fuera de Wayra juntos, con Patricia decidimos viajar a Copacabana, hasta donde se habían trasladado nuestros compañeros de viaje tras un dificultoso paso por el Estrecho de Tiquina, paso que obligó a usar un gran ingenio para lograr pasar a Wayra en el ferry. 

 

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